11 Ene
  • By LovexairAdministrador
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Infecciones respiratorias, cómo evitarlas

En invierno las infecciones respiratorias son más frecuentes que en otra época del año porque la transmisión de los microorganismos causantes se ve más favorecida. Aunque no pueden evitarse al 100% si pueden realizarse unas series de acciones que ayudarán a evitar su propagación y contagio.

¿Cuáles son las infecciones respiratorias más frecuentes y qué las origina?

Todas las infecciones respiratorias son causadas por virus o bacterias y no por el frío invernal, el cual sí favorece la circulación viral ya que se producen las mejores condiciones para que los microorganismos se mantengan en suspensión en el aire y se transmitan de una persona a otra.

Las infecciones respiratorias más frecuentes son:

Resfriado común:

Es una enfermedad viral de las más frecuentes. Es causada por muchos virus (rinovirus, adenovirus, coronavirus y metapneumovirus humanos), siendo los más frecuentes los más de 100 subtipos de rinovirus.

Los síntomas más frecuentes y que comienzan entre el primer y el tercer día después de la infección, son picor o dolor de garganta o molestias en la nariz. Estos síntomas se manifiestan con estornudos, también hay secreción nasal excesiva. Las secreciones de la nariz, al principio son acuosas, claras y muy abundantes, y con la evolución de la enfermedad se vuelven más espesas, opacas, de color amarillo verdoso y menos abundante. La fiebre no es frecuente y en algunos casos aparece tos leve. Los síntomas no suelen durar más de 4-10 días, aunque la tos puede persistir durante más tiempo.

Faringoamigdalitis:

Es una infección de la garganta y/o amígdalas cuya causa puede ser varios virus (rinovirus, adenovirus, virus de la gripe, virus sincitial respiratorio, virus de la mononucleosis, virus del VIH) o bacterias (estreptococo).

Sus síntomas son dolor de oídos y también un dolor intenso al tragar y al hablar. Las  personas presentan fiebre, cefalea y malestar gástrico. Las amígdalas están enrojecidas e hinchadas, e incluso pueden estar recubiertas de manchas blancas.

Gripe:

Es una infección de las vías respiratorias bajas, diferente al resfriado común, el cual es producido por un virus diferente y produce síntomas más graves.

Es causada por los virus A, B o C de la gripe, siendo el tipo A  el más frecuente.

Todos los años, en todo el mundo, aparecen brotes generalizados de gripe durante el final de otoño y principios de invierno. Las epidemias pueden ocurrir entre escolares y las personas que conviven con ellos, además de acontecer entre personas confinadas en el hogar o que vivan en centros de atención permanente, sobre todo ancianos.

Si el brote de gripe se extiende a una región más extensa, a través de continentes o a nivel mundial, podría hablarse de pandemia.

Los síntomas empiezan entre el primer y el cuarto día después de la infección y pueden ser repentinos. Los primeros síntomas son escalofríos o sensación de frío muy intenso, fiebre que puede alcanzar los 39-39.50C, cansancio y debilidad que obliga a guardar cama, además de sufrir dolores corporales. Los síntomas respiratorios iniciales suelen ser débiles e incluyen dolor y picor de garganta, sensación de quemazón en el pecho, tos seca y congestión nasal. Con el tiempo, estos síntomas se hacen más intensos, e incluso puede aparecer  tos intensa acompañada de flemas. Además, la piel de la cara se calienta y enrojece, la boca y la garganta se enrojecen, y se presenta lagrimeo y congestión ocular.

En la mayoría de los casos los síntomas remiten en 2-3 días, aunque la fiebre puede durar hasta 5. Durante varios días, incluso semanas, perdurará la tos, la debilidad, la sudoración y la fatiga. La irritación de las vías aéreas y las sibilancias ocasionan que la persona afectada reduzca la intensidad y la duración del ejercicio físico cuando lo realiza, tardando hasta 8 semanas en resolverse por completo.

La gripe puede complicarse en neumonía cuyo origen es el mismo virus que el de la gripe que se propaga por los pulmones, o también podemos hablar de bacterias que aprovechan que las defensas de la persona afectada están disminuidas para “atacar” los pulmones. En ambos casos se produce un empeoramiento de la tos, dificultad para respirar, fiebre persistente o recurrente y secreciones purulentas o sanguinolentas.

Bronquitis aguda

La bronquitis es una inflamación e hinchazón de los bronquios que dificulta el paso del aire por ellos.

Puede ser causada tanto por virus como por bacterias.

Los síntomas iniciales son similares a los de un resfriado común (goteo nasal, irritación de garganta, cansancio y escalofríos) que puede acompañarse de dolores de espalda y musculares, fiebre ligera, tos que con el tiempo se vuelve productiva.

Es frecuente una reacción hiperactiva de las vías respiratorias, que se estrechan transitoriamente de manera que se impide o limita la entrada o salida del flujo de aire en los pulmones.

Puede complicarse como insuficiencia respiratoria aguda o neumonía, sobre todo en personas mayores o en personas inmunodeprimidas.

Neumonía:

Es una infección de los pulmones que afecta a los alvéolos y los tejidos que los rodean. Los alvéolos son pequeños sacos de aire situados al final de las vías aéreas donde se realiza el intercambio de gases con la sangre. Es decir, el oxígeno que cogemos al inspirar durante la respiración pasa a la sangre y el dióxido de carbono, presente en la sangre, pasa a la vía aérea para ser expulsado durante la espiración.

Puede ser causada por bacterias, virus, hongos o parásitos.

Por lo general, la neumonía comienza tras la inhalación de microorganismos que llegan a los pulmones, pero en ocasiones es transportada a los pulmones a través del torrente sanguíneo.

Hay diferentes tipos de neumonía en función de dónde se encuentre el sujeto en el momento de contacto con el microorganismo. Algunos tipos son:

  1. Neumonía adquirida en la comunidad cuando se desarrolla en personas que viven en la comunidad.
  2. Neumonías intrahospitalarias que son las contraídas en el hospital.
  3. Neumonía asociada al cuidado de la salud, que es la adquirida en un contexto asistencial diferente al hospital (residencia de ancianos, centro de diálisis…)

Otros tipos:

  1. Neumonía por aspiración producida cuando las partículas de la boca se inhalan y no se eliminan por los pulmones.
  2. Neumonía obstructiva se ocasiona cuando una obstrucción de las vías respiratorias  hace que se acumulen los microorganismos detrás de la obstrucción.

Los síntomas son tos con moco espeso o coloreado, dolor torácico, escalofríos, fiebre, dificultad respiratoria.

Las complicaciones más frecuentes incluyen niveles bajos de oxígeno en sangre, tensión arterial muy baja, absceso pulmonar (acumulación de pus en los tejidos pulmonares muertos) o empiema (acumulación de pus entre el pulmón y la pared torácica).

Bronquiolitis

Es una infección de las vías respiratorias bajas producidas por un virus, principalmente el virus respiratorio sincitial.

Para más información https://lovexair.com/bronquiolitis/

¿Cómo se transmiten?

Los microorganismos causantes de las infecciones respiratorias se encuentran alojados en la saliva y mucosas de la persona afectada. Cuando una persona estornuda  expulsa gotas de saliva que se mantienen suspendidas en el aire hasta 30 minutos. Posteriormente, estas gotas son inhaladas por otras personas al respirar provocando la infección. Asimismo, las enfermedades que se producen en el aparato respiratorio también son ocasionadas al tener contacto con superficies contaminadas (objetos, mesas, escritorios etc.). Cuando los objetos contaminados son tocados, los microorganismos pasarán a las manos que serán nuevas fuentes de infección y propagación de estas bacterias y virus.

¿Se pueden prevenir?

Aunque no podemos evitar su contagio es posible disminuir las posibilidades de enfermar siguiendo unos simples consejos.

La vacunación es la medida más eficaz de prevención en el caso de la gripe, sobre todo en los grupos de riesgo. También es una medida muy útil en la prevención de la neumonía.

Cuando tosemos o estornudamos debemos evitar poner la mano, ya que quedará contaminada y será fuente de propagación de infección. En este caso SIEMPRE debemos cubrirnos con pañuelos desechables, que se tirarán tras su uso, o con el pliegue del codo. Por otro lado, también es importante evitar el contacto con las personas infectadas (besos, abrazos…) y no compartir objetos con ellas.

Evitar tocarse con las manos la cara puesto que los microorganismos entran a través de la nariz, los ojos y la boca. Es primordial realizar un lavado frecuente de manos porque, cada día, están en contacto con innumerables objetos infectados por numerosos microorganismos causantes de infecciones. Por esta razón, es importante lavarse las manos después de ir al baño, tras estar en lugares donde hay mucha gente (transporte público, centros comerciales…), antes de comer o tocar a un bebé o anciano, y tras estar en contacto con una persona enferma, entre otras…

Un lavado correcto de manos tiene que durar entre 40 y 60 segundos. Para ello se aplicará una abundante dosis de jabón en toda la superficie de las manos  (palmas, dorso, espacio entre los dedos, pulgares y punta de los dedos). A continuación, se secarán con toallitas desechables o con aire, evitando las toallas de tela.

Es recomendable ventilar diariamente las estancias de la casa, colegios… al menos diez minutos, para que los microrganismos que se encuentran en suspensión en el aire de la habitación se vayan.

Se evitarán los ambientes con humo de tabaco, los cambios bruscos de temperatura y los sitios cerrados demasiado concurridos.

Se mantendrá la casa templada y un nivel adecuado de humedad porque los ambientes secos agravan las enfermedades respiratorias.

Se realizará una dieta saludable y rica en frutas y verduras, alimentos con abundante vitamina A y C.

Es muy importante mantenerse activo y descansar las horas adecuadas.

Si desean conocer más información sobre estas infecciones respiratorias pueden contactar con nuestros educadores a través del correo electrónico cuentanos@lovexair.com