11 Jul
  • By LovexairAdministrador
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¿Por qué los fumadores niegan que el tabaco sea "tan malo como dicen"?

Buena pregunta. Llevo mucho tiempo dándole vueltas y, la verdad, la respuesta no está tan clara. El argumento más utilizado es el de la adicción: un fumador nunca reconocerá hasta qué punto es nocivo su hábito porque, en ese caso, tendría que plantearse abandonarlo definitivamente y, como su vicio no se lo permite, busca excusas para que todo siga igual.

Pues… ¿qué queréis que os diga? No acaba de convencerme. Sí, es una explicación válida, no digo que no, pero no zanja la cuestión del todo. Desde luego, la adicción es un factor fundamental, y nadie niega que los fumadores –y cualquier adicto– utilizan el autoengaño (y el engaño) habitualmente. Pero, después de las (tímidas) campañas en contra, de las prohibición de fumar en lugares públicos, de las advertencias en los paquetes, de los estudios epidemiológicos que aparecen de vez en cuando en la prensa (infinitamente menos de las que deberían hacerse), después de tanto cáncer de pulmón, de tantísimos fallecimientos (se estima que, solo en España y por el conjunto de patologías que general el tabaco, 50.000 anuales nada menos), de los consejos del médico, ¿cómo es posible que el consumo no se haya reducido aún de forma drástica? Y, sobre todo, ¿quién entiende que los jóvenes –a estas alturas, con todo lo que la sociedad sabe sobre el tabaco– continúen adoptando esa nefasta costumbre, que cada vez lo hagan más prematuramente, que todavía no hayan aprendido de tanto drama, tanta calamidad, tanta muerte gratuita? Respecto a los que no fumaban antes, el argumento de la adicción previa no funciona. Que alguien me explique entonces por qué, cada año, legiones de adolescentes continúan cayendo en la trampa.

Pero, además, tenemos un término de comparación. Los adictos a cualquier otra droga a veces niegan que lo son pero nunca afirmarán rotundamente que el alcohol no es tan malo, la cocaína no es tan mala, el juego no es tan malo etc. Las drogas de diseño son un caso aparte porque existe un desconocimiento real de sus efectos –sobre todo de las más recientes y, en particular, en ambientes juveniles– pero ya hemos visto que en relación al tabaco, con su larga trayectoria, sus efectos fácilmente comprobables y los repetidos avisos a todo el que quiera escuchar, no hay ignorancia que valga.

Seguir leyendo en Charlas con Paco Tella.

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